Donde hay poder, hay resistencia (Michel Foucalt). por Oscar Belbey

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Tolerando la diversidad, con respeto por el otro. Oscar Belbey

Donde hay poder, hay resistencia (Michel Foucalt)

Foucalt, nos hablaba del poder, desde el sistema carcelario hasta la sexualidad. Habló de un sentido común, de hipótesis represivas desde las instituciones de dominio social. Hoy, serían los poderes políticos, económicos/financieros, judiciales, corporaciones empresarias, medios de comunicación, religiones, por citar las mas evidentes.

Aún con la relatividad de los hechos y su interpretación. Con lo difuso entre buenos y malos. Desde las ideologías, siempre vigentes, y los intereses en disputa. No solo las emociones, sino “la ética racional”, es parte de la construcción del poder democrático. De sectores poderosos, que suelen encumbrar proyectos políticos minoritarios y antipopulares.

La versatilidad de conductas, puede estar en uno u otro extremo, condicionado o subordinado a un importante beneficio real o ficcional. En este último caso, es el tipo de falsas promesas, asimiladas por impulsos, odios, venganzas, o actitudes irreflexivas, incluso atentatorias contra sus propios intereses.

Dario Sztajnszrajber, en sus ensayos filosóficos, nos aproxima a Michel Foucalt. Su objetivo, es acercarnos racionalidad al presente político y social.

Se pregunta, si “resistir” es recuperar “lo sano”? “lo natural”? ante un poder que solo pretende domesticarnos, y favorecer su concentración. Si es resistir con el cuerpo? Que ha sido domesticado, debilitado, entretenido, “normalizado”, a partir de consignas hipócritas, falsas, por intermedio de mercaderes de la palabra.

Foucalt, nos dice que “ese sujeto que se cree libre y autónomo, ya es un efecto del poder”.

Ese pueblo que resiste, es sólo el excluido? Quienes luchan por su propia subsistencia alimentaria, son parte de un colectivo social junto quienes lo hacen desde la escuela y la universidad pública, de las organizaciones sociales y gremiales. Desde su trabajo precarizado e informal, o quien, desde su estabilidad temerosa y fantasmagórica, piensa, sino será la próxima víctima a desocupar?

Las mujeres víctimas de violencia machista y femicidios, les discriminades por género, diversidad o elección sexual, con su actitud movilizadora, no están resistiendo? Quienes reclaman justicia desde derechos humanos, por sus desaparecidos, asesinados y bebés robados, los familiares de crímenes de violencia diaria o víctimas de gatillo fácil, no son parte de ese compromiso?

Intento comprender porque, la unidad en la acción, contra un régimen que avasalla con insensibilidad, se ha demorado tanto. Alguna vez, el modelo neoliberal, dio respuestas positivas para las grandes mayorías? Porque, con un oscuro empresario al frente, iba a serlo?

Luego de las PASO, tanta visibilidad sobre la avaricia de este sistema económico, ha quedado en evidencia. La mayoría silenciosa se ha expresado claramente. Muchos por convicción de un modelo alternativo, otros en defensa propia, o para evitar profundizar el desempleo, la pobreza, la indigencia, el hambre, la violencia de la concentración de la riqueza y la decadencia como sociedad.

Un futuro con esperanza, nos dejará un compromiso. Que podamos construir una sociedad con pymes fuertes, valor agregado y trabajo genuino, donde prive el progreso social. Más justa, equitativa, transparente y solidaria. Sin rencores, tolerando la diversidad con respeto por el otro. Donde todos, pero todos, tengan acceso a alimentarse, nutrirse desde su nacimiento, educarse y buena salud.

Por Oscar Belbey

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